





Las Calas de Roche, con pasillos entre roca en marea baja, regalan diagonales perfectas hacia el naciente; atención a resaltes cortantes y resacas. Cerca, la Cala del Pato y la del Aceite ofrecen texturas doradas con levante. Cede espacio a pescadores madrugadores y evita bloquear accesos.
Cala del Cañuelo, del Pino y Cantarriján ofrecen aguas turquesas y acantilados dramáticos; La Rijana luce charcos espejados increíbles. Son áreas protegidas: circula por senderos marcados, evita pisar vegetación frágil y consulta normas estacionales. Entre semana, la calma permite componer con paciencia sin interferencias humanas constantes.
Monsul y Genoveses muestran dunas y formas icónicas; Enmedio y Plomo exponen lavas pulidas, accesibles por pistas y caminatas moderadas. El viento puede ser fiero; protégelo con el cuerpo y el trípode. Amaneceres rosados potentes contrastan con arenas grises; recuerda cuidar flora endémica y no dejar rastro.